En primera persona: probando el carsharing

Autora: Marta Serrano, http://ecomovilidad.net

Hace unos días, Fon nos contaba las conclusiones del informe realizado entre Bluemove y Doymo acerca de la cultura de tener un coche en propiedad que tan habitual es en España. Me resulta especialmente interesante leer que las personas de menor edad son más reacias a tener un coche en propiedad, y abogan por las nuevas tecnologías.
A mí se me presentó la disyuntiva de comprarme o no un coche cuando trabajaba en un polígono industrial del sur de Madrid. Hice el cálculo, y el resultado fue impresionante: iba a pagar 350€ al mes, y eso con un cálculo de mínimos (ni reparaciones, ni acccidentes, ni seguro a todo riesgo). La solución que adopté en su día fue mudarme para poder estar más cerca de las infraestructuras de transporte que me permitían llegar con rapidez a mi puesto de trabajo, y estudiar otras alternativas a tener un coche en propiedad.
La solución principal fue el uso del transporte público en todas sus modalidades, teniendo abono de transporte que me permitía el transbordo intermodal.
La secundaria fue el coche de alquiler, tanto en su modalidad tradicional de alquiler por días como en la novedosa opción que presentan las empresas de carsharing de alquiler por horas, inclinándome por el servicio que ofrecía Bluemove. A pesar de tener la tarjeta desde hace meses, no lo había usado hasta este sábado; necesité alquilar un coche por dos horas, para un trayecto que estimé en unos 60km.
Sinceramente, iba un poco insegura y me sorprendió, fundamentalmente, su usabilidad. Seleccioné un parking al lado de casa, de entre varios que tenía disponibles, todos muy cerca, así como el coche que me interesaba de los dos modelos que  la empresa ponía a mi disposición. Me dio una estimación de precio: 22€, gasolina incluida.

El proceso cuando llegué al parking fue sencillo: localizar el vehículo, pasar la tarjeta por el lector colocado en el cristal delantero, y coger las llaves de la guantera. Las llaves estaban protegidas por un pad que, antes de permitirme cogerlas, me preguntó si habías revisado el coche y si estaba todo correcto. Si no lo hubiera estado, me facilitaba una hoja de daños y un número de teléfono donde enviar la información pertinente. Además, incluía una tarjeta por si tenía que echar gasolina.
Todo muy sencillo: revisé el coche, y ya tenía las llaves en mi poder. El coche me gustó mucho, estaba muy nuevo y tenía todas las comodidades, con una a remarcar: era la primera vez que usaba un vehículo cuyo ordenador de abordo tenía cámara trasera que se activaba al cambiar a marcha atrás. Durante el viaje no dio ningún problema, y la entrega fue igual de sencilla: dejar el coche en el garaje, colocar las llaves en el lector y decirle que querías dejar el coche. En ese momento, me dijo el total de kilómetros recorrido: 39. Y ya tengo el total en mi cuenta: 16,78€.
Si tengo que realizar una valoración personal del servicio de carsharing, diría que la parte más positivo es tanto la existencia de muchos aparcamientos con pocos vehículos repartidos por Madrid como la facilidad de uso.
No le vi ningún problema al servicio, pero si tengo que hacer una sugerencia de mejora, optaría por incluir la opción de devolver el coche en un parking distinto al de recogida. Facilitaría muchos de los viajes que se realizan, además de que se podría considerar la opción viaje de ida y vuelta, pero con un periodo de tiempo de espera prolongado entre los dos trayectos.

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