Economía colaborativa: ¿afectará el ‘car sharing’ a la venta de coches?

Una de las principales cuestiones que muchos se plantean en torno al consumo colaborativo es si la proliferación de este tipo de servicios va a tener un impacto importante en sectores tradicionales y si va a hacer que cada vez nos decantemos más por el alquiler que por la compra, por la propiedad.
La explosión de los servicios de consumo colaborativo es todavía reciente. Aunque las personas han compartido productos y servicios desde hace décadas, lo cierto es que Internet, el smartphone y las redes sociales se han convertido en los auténticos aliados de este movimiento. Dada su temprana edad, llegar a una conclusión sobre el impacto de este tipo de servicios en la sociedad y en la economía no es sencillo. Sin embargo, en esta entrada analizaremos el sector del automóvil y cómo empresas como Respiro, Lyft, Uber o BlaBlaCar están cambiando la forma en la que nos movemos.

Cuando se habla de consumo colaborativo y car sharing muchos piensan en servicios como BlaBlaCar, un lugar de encuentro para conductores y pasajeros que permite a los primeros compartir su coche con los segundos a cambio de una determinada cantidad de dinero. Este es un concepto que fue inaugurado por Michael Reinicke, Stefan Weber y Matthias Siedler, los co-fundadores de Carpooling.
Carpooling (mitfahrgelegenheit.de) es una plataforma que nació en 2001 en Alemania cuando sus tres co-fundadores buscaban una forma barata para viajar desde sus casas a las universidades alemanas. Como estudiantes querían reducir su nivel de gasto en transporte y pensaron que qué mejor manera de hacerlo que compartiendo el coche de otros estudiantes y permitiendo que otros viajasen en el suyo. En el 2007, y a través del boca a boca, Mitfahrgelegenheit se había convertido en la primera plataforma de car sharing en Alemania y sus fundadores decidieron abandonar sus empleos para trabajar a tiempo completo en la empresa. Carpooling compite con BlaBlaCar por convertirse en la mayor plataforma del mundo y en 2012 más de 1 millón de personas utilizaron sus servicios en 40 países europeos, unas cifras que demuestran la creciente utilización de este tipo de plataformas.
BlaBlaCar lidera esta categoría. Según un artículo publicado en Wired a principios de 2012, la empresa francesa transportó a 400.000 pasajeros por mes en 2011 y tuvo unos ingresos de 1 millón de euros en dicho año operando en Reino Unido, Francia, Italia y España.

BlaBlaCar ingresó 1 millón de euros en 2011

Estas son las dos principales compañías a nivel europeo que, como vemos, comienzan a facturar importantes cantidades de dinero. Además, ambas recibieron inversiones de varios fondos de capital riesgo: BlaBlaCar recibió 10 millones de dólares de Accel Partners, Isai y el fondo español Cabiedes & Partners en 2012; Carpooling también consiguió 10 millones de dólares en su Series C en 2012, una ronda liderada por un grande del sector, Daimler. En 2011 la compañía había recibido también la inversión de Earlybird Venture Capital.
Además de estas dos compañías en España también tenemos Amovens, empresa afincada en Madrid y que también pone en contacto a conductores con usuarios para compartir coche.
Mientras que en Europa BlaBlaCar y Carpooling compiten frente a frente, en Estados Unidos estamos asistiendo al crecimiento de otra empresa del sector: Lyft. Conocida por el mostacho rosa que le colocan a sus coches, la joven compañía californiana también pone en contacto a conductores con usuarios en varias ciudades americanas. Las últimas cifras hablan de 60.000 viajes a la semana y han superado ya el millón. A diferencia de sus competidores europeos, Lyft ha conseguido cuantiosas inversiones de varios fondos americanos: la última ronda fue de 60 millones de dólares liderada por Andreessen Horowitz, que elevan el total conseguido por la empresa a 82,5 millones de dólares.
Uber, que comenzó siendo un servicio de transporte con coches de alta gama, también ha entrado recientemente en el sector del car sharing con otra empresa, Uber X.
Como decíamos anteriormente esta forma de car sharing no es la única. Existen otras dos que conviven y compiten en el mercado por la atención de los usuarios.

Si en BlaBlaCar, Carpooling o Lyft los conductores son los propios propietarios de los usuarios, en servicios como Getaround o RelayRides —ambas americanas— la situación es diferente. Estas empresas se asemejan a un AirBnb de coches: los propietarios alquilan sus coches a terceros, que pueden usarlos por horas o por días.
No hemos encontrado datos de facturación o uso de estos dos servicios pero también han atraído el interés de muchos inversores: RelayRides ha recibido más de 30,6 millones de dólares de capital riesgo y de empresas como General Motors; Getaround 19 millones de dólares.
Tenemos por lo tanto empresas que ponen en contacto a conductores y usuarios y otras que vienen a ser un Airbnb para los coches. Falta una tercera categoría: la del alquiler de coches por horas, que cuenta con tres representantes españoles.

Empresas como Zipcar o las españolas Respiro, Bluemove o Avancar (perteneciente al grupo Zipcar) se caracterizan por poner a disposición de los usuarios una flota de coches repartidos por las grandes ciudades. Estos coches se encuentran en garajes y los usuarios pueden conocer su situación gracias a apps móviles y utilizarlos con una simple tarjeta que permite abrir y arrancar el coche.
Estos servicios suelen utilizarse principalmente para viajes cortos en ambientes urbanos y las empresas suelen cobrar por hora con unos límites de kilometraje específicos. Muchos habitantes de las grandes ciudades no pueden justificar la compra de un coche cuando no es algo que vayan a usar en el día a día y Respiro, Avancar o Zipcar son una buena alternativa para cuando necesitamos un coche por un motivo concreto.
En este sector de alquiler por horas también hemos asistido en los últimos meses a numerosas operaciones de compra e inversión. Avis compró Zipcar por 500 millones de dólares a principios de este mismo año, la española Bluemove se hizo con Cochele y Avancar recibió en 2009 una inversión de Zipcar.
De todas estas empresas sólo tenemos datos de facturación de Zipcar —que en abril de 2011 comenzó a cotizar en bolsa— para el último trimestre de 2012. Unos tres meses en los que tuvo unos ingresos de 70,7 millones de dólares y unos beneficios de 13,8 millones. Parece claro que la rentabilidad para este tipo de empresas es posible.

La proliferación del coche compartido, ¿afecta a las ventas?

Esta es la gran pregunta que muchos se hacen en estos momentos. Como hemos visto cada vez existen más empresas en el sector del car sharing y algunas de ellas son ya rentables. Entonces, ¿puede suponer esto una caída en la venta de coches en el medio plazo?
Un informe de la University of California Transportation Center cree que sí, llegando a la conclusión de que el uso de este tipo de servicios supone la venta (o menor compra) de coches por parte de sus propietarios. La UCTC realizo una encuesta entre más de 6.000 hogares que utilizan car sharing y los resultados hablan por sí solos: estos hogares tenían 2.968 vehículos, 0,47 por casa, antes de comenzar a utilizar estos servicios. Posteriormente ese número se redujo hasta 1.507 coches, 0,24 por casa.
Un dato a tener en cuenta a la hora de valorar este informe es que su alance es muy limitado. Hablamos de una comunidad de 6.000 familias en California, de ahí que sus resultados no sean fácilmente extrapolables al resto del mundo.
Otro estudio, esta vez de la institución financiera ConvergEx, afirma que la influencia de estas compañías en el nivel de venta de coches todavía no se nota pero sí que afecta a otra cuestión: la mentalidad del consumidor. Durante décadas la sociedad ha defendido con uñas y dientes el concepto de propiedad privada pero desde ConvergEx dicen que la actual crisis económica y la economía colaborativa está provocando que los jóvenes crezcan pensando en el alquiler y no en la propiedad, lo que podría afectar a industrias como la automovilística o la inmobiliaria.
La mayoría de estudios e informes hablan de que el car sharing sí tendrá un impacto en la industria. Quizás no en el corto plazo —muchas de estas empresas están todavía en sus primeros cinco años de vida— pero sí a medio y largo plazo. En un mundo que tiende hacia la concentración de la sociedad en ciudades y ambientes urbanos la propiedad de un coche deja de tener sentido para una gran parte de la población; aunque bien es cierto que el automóvil sigue cumpliendo un papel funcional y emocional para muchos propietarios y otorga una sensación de libertad que difícilmente se puede conseguir a través del car sharing.
Pero esta historia ya la hemos visto antes. Internet cambió profundamente la industria cinematográfica y musical y pensar que no va a afectar también a otros sectores tradicionales como el hotelero o automovilístico parece arriesgado. Puede que no ocurra, pero empresas y usuarios deben considerarlo como una posibilidad. Como indicaban recientemente en un artículo de GigaOM Research la sharing economy está aquí para quedarse y es muy poco probable que desaparezca de la noche a la mañana; una tendencia que está afectando a la mentalidad de los consumidores y que, quizás, potencie el alquiler por encima de la compra.
Y los principales fabricantes de la industria no se han quedado de brazos cruzados. Empresas como Daimler o General Motors han realizado importantes inversiones en servicios de car sharing y otros como BMW, Citroen, Ford o Volkswagen han lanzado sus propias iniciativas: DriveNow y Quicar, respectivamente. Esta es una de las formas más directas que tienen para participar en este nuevo movimiento y todo parece indicar que no se quieren quedarse atrás.
En cinco o diez años probablemente podremos valorar mejor el impacto de BlaBlaCar, Carpooling, Lyft o Zipcar en la venta de coches y en la industria en general. Lo que parece claro es que cada vez más usuarios van a utilizar estos servicios. Renovarse o morir.

Fuente: http://www.genbeta.com

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